Consuegra, un pueblo con encanto

En el centro de Castilla-La Mancha, perteneciente a la provincia de Toledo, se encuentra un pequeño pueblo lleno de historia. Su origen se remonta al siglo VI a.C cuando los primeros pueblos carpesios se asentaron en el monte Calderico por su posición estratégica. Desde entonces, esta localidad ha conseguido crecer hasta posicionarse como uno de los municipios manchegos más visitados de la comarca.

Un recorrido a través de la historia consaburense

La historia de Consuegra se remonta mucho tiempo atrás, cuando los romanos expandieron su impero y se establecieron en Hispania. Romanos y carpesios se enfrentaron en las guerras púnicas, que acabó con el asentamiento de una ciudad romana en los pies del cerro donde se asentaban sus enemigos.

Avanzando en la historia, posteriormente, los árabes se hicieron con el control del territorio. Tras la entrada de estos en la península, el municipio toledano estuvo controlado tanto por los árabes como por los cristianos, siendo escenario de diferentes conflictos bélicos y ataques. Los enfrentamientos acabaron tras la victoria cristiana de la Batalla de las Navas de Tolosa.

Panorámica molinos y castillo de Consuegra

Durante el reinado de los últimos Austrias y los Borbones, Consuegra gozó de renombre, es más, fue nombrada capital del Priorato Sanjuanista. En sus calles residieron personajes ilustres. Entre ellos destacó Juan José de Austria, hijo de Felipe IV y hermanastro de Carlos II, que hizo de Consuegra su residencia habitual. No obstante, a finales del siglo XVIII, con la caída del antiguo régimen, el poder de Consuegra comenzó a mermar.

Los siglos XIX y XX de la historia de Consuegra están marcados por la invasión francesa, la Guerra de la Independencia y las desamortizaciones, primero de Mendizábal y después la de Madóz. A día de hoy, Consuegra permanece en el corazón de la Mancha, ofreciendo a sus turistas un paseo por su historia.

El castillo de Consuegra: una fortaleza medieval

Imponentes y majestuosos se alzan sobre una ladera los muros del castillo de Consuegra. A lo largo de la historia han sido muchos sus ocupantes. Visigodos, musulmanes, cristianos e incluso el ejército napoleónico se instaló en sus estancias y utilizaron la fortaleza para resguardarse y defenderse.

El capitulo histórico más relevante sucedió hace 10 siglos, cuando Toledo estaba bajo el control árabe. En 1097 Al-Mutamid, rey de la tafia de Sevilla y último rey de la dinastía abadí, cedió la fortaleza a Alfonso VI quien se había casado con su hija, la princesa Zaida. No obstante, poco tiempo después, perdió el castillo en manos de los almorávides en la batalla de Consuegra (1097). En aquel enfrentamiento murió Diego Rodríguez, único hijo varón de El Cid Campeador.

Castillo de Consuegra - Turismo en La Mancha

Posteriormente, tras ser perdido y recuperado en varias ocasiones, fue reconquistado por la Orden de San Juan de Jerusalén en el siglo XII. Los caballeros de la orden realizaron modificaciones en el castillo. Construyeron recintos defensivos, aljibes, torres y una capilla, de ahí su aspecto actual.

El castillo de Consuegra está construido en mampostería y hormigón. Es importante destacar la torre de albarrana, elemento defensivo de las fortalezas árabes desde donde se vigilaban las incursiones enemigas. En su interior llama la atención su aljibe, cubierto por una bóveda de cañón.

Un viaje al pasado de Consuegra

Año tras año, la localidad de Consuegra celebra un festival medieval en conmemoración a la batalla allí acontecida el 15 de agosto de 1097. Se realizan incluso recreaciones teatralizadas de los hechos acontecidos y con personajes históricos de renombre.

Durante tres días Consuegra retrocede al pasado para revivir su historia. Este festival ha sido declarado Interés Turístico Regional. Y como no, en la celebración no falta el buen vino.

Don Quijote de La Mancha también está presente en Consuegra

Molinos y Castillo de Consuegra

¿Quién no recuerda la épica batalla entre el famoso Hidalgo de La Mancha y los molinos de viento? Desde entonces, los enormes gigantes blancos son símbolo de la región. Los molinos de viento han sido fuente de inspiración y han embellecido la imagen de La Mancha.

Pese a ser el símbolo por excelencia de la comarca, estos molinos son bastantes nuevos. Su construcción se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XIX sobre el cerro Calderico. Son 12 los molinos que bañan el horizonte de Consuegra: Alcancía, Cardeño, Caballero del Verde Gabán, Chispas, Clavileño, Espartero, Mambrino, Rucio, Vista Alegre y el más famoso, “Bolero, donde actualmente se encuentra la oficina de turismo. Algunos de ellos aun poseen la maquinaria completa.

Pero, una visita a Consuegra no está completa sin pasar por su centro y descansar en una de sus terrazas. Los restaurantes de la localidad apuestan por los platos tradicionales de la zona, como las gachas acompañadas por un vino tinto joven de La Mancha. Por otro lado, la cocina consaburense también apuesta por la carne de jabalí. Este suculento plato también queda maridado por un buen vino tinto tempranillo.

Consuegra es una parada indispensable para los amantes de la historia y de la cultura manchega. Perderse por sus calles, visitar su castillo, rememorar las hazañas de Don Quijote pueden hacer de una escapada cualquiera un día inolvidable.

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